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A propósito del cáncer

En ningún momento del año, como en octubre y noviembre, se tiene mas presente la concientización sobre esta patología potencialmente maligna. Estos dos meses tienen como tema de recuerdo a los dos más frecuentes, y por lo tanto letales condiciones en ambos géneros, el cáncer de mama y el cáncer de próstata. Estos desórdenes presentan un evidente cruce con la salud mental en varios momentos de su historia que detallaremos a continuación:

Dr. Edilberto Peña de León
  1. La conciencia ante la prevención y la flexibilidad conductual ante el hecho de convertir en rutina una exploración frecuente para la detección oportuna de ambos padecimientos. No es sencillo enfrentar la posibilidad de un diagnóstico asociado a la muerte.
  2. El momento de recibir el diagnóstico. Bien acabamos de comentar que se relacionan inconscientemente con la posibilidad de morir, aunque en los hechos ya no sea enteramente así. Pero este contexto genera una serie de ideas preconcebidas que estorban para la mejor recepción de la noticia y la consecuente seguidilla de estudios de estadiaje y comienzo de los tratamientos.
  3. Los tratamientos presentan un rango importante de efectos adversos que requieren de un apoyo y acompañamiento frecuente que ayude a considerarlos parte de un algo más importante y a vencer cualquier tipo de resistencia y establecer un adecuado canal de ida y vuelta de comunicación con el equipo médico para el mejor control de las eventualidades.
  4. Para el fortalecimiento del compromiso importantísimo para el estricto apego al tratamiento y poder asegurar los porcentajes de resultados que médicos, pacientes y familiares están buscando.
  5. El apoyo constante de todos los altibajos en el proceso, de parte del paciente; pero no se nos olvide que frecuentemente, los familiares requieren también de un espacio para poder hablar de las desventuras que trae consigo esta enfermedad.
  6. En el caso de una remisión, es muy relevante estar ahí al lado del paciente, para entender de forma contundente que no se trata de una curación, sino de un espacio y respiro que requiere de evaluaciones frecuentes para evitar el regreso de las células malignas.
  7. Y probablemente, el desenlace que nadie quisiera escuchar. Donde los tratamientos no logran vencer la dificultad de la enfermedad y hay que empezar a ponerle cara a la posibilidad de la muerte y del manejo paliativo de los últimos meses de permanecer con vida, un trabajo fuertísimo de acompañamiento.

Con esto no queremos decir que todos los pacientes portadores de cáncer deben de ir al psiquiatra, pero sí sembrar la semilla, de que en caso necesario, no es algo muy extraño requerir de esta resistencia, y que su prudente uso genera resultados muy alentadores.

Dr. Edilberto Peña de León.

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