Atender el vacío para alcanzar la plenitud

Angie Brenes

¿Qué es tener una vida plena? Plenitud viene del latín plenus que significa completo o lleno. La plenitud es ese punto de bienestar donde en las áreas que consideramos importantes no existe ningún vacío. Además hay un balance, se vive con propósito y cualquier herida o mal recuerdo ha sido sanado o transmutado para nuestro beneficio.

Angie Brenes
Angie Brenes

Si bien es un reto emocionante  alcanzar este estado, hoy querido lector te hablaré de cómo podemos atender ese pequeño hueco que en ocasiones es pequeño, otras grande y llamaremos vacío.

El vacío, como su nombre lo dice, es un espacio que busca ser llenado pues no necesariamente es natural en el ser humano. Este vacío pudo tener origen desde que se era apenas un bebé, o un niño, o bien con la primera ruptura amorosa, el divorcio de unos padres, en la adolescencia con la exclusión de un grupo o en una edad más avanzada con un despido, el fallecimiento de un ser querido o la partida de una amistad a un lugar lejano.

Cómo verás, son innumerables las razones por las cuales el ser humano puede sentir un vacío, sin embargo, lo acelerado de nuestra rutina o destinar nuestra atención fuera de nosotros nos lleva a no ser conscientes de la formación de este vacío y posteriormente buscar formas de sentir un pico de emoción como solución temporal. Esto quiere decir que sin planearlo, sin quererlo de verdad, nuestra mente empieza a tomar decisiones equivocadas que desde corto plazo nos pueden alejar de ese estado de plenitud que anhelamos y traer consecuencias a nuestra salud, finanzas, relaciones, etc.

Ejemplos muy simples de este tipo de conductas en las que nos refugiamos por sentir un vacío son:

  • Cigarro
  • Redes sociales
  • Comida
  • Shopping
  • Gente
  • Ejercicio
  • Procedimientos estéticos
  • Trabajo
  • Estudiar
  • Etc.

Afortunadamente, solucionar o mejor dicho, atender estas conductas nocivas derivadas por un vacío es muy simple.           A continuación te compartimos algunas técnicas que serán de utilidad en tu camino para alcanzar la plenitud. Estas técnicas tienen como pilar la alienación con nuestro centro:

Respirar.- La respiración nos conecta con la vida y nos marca el paso con el que respondemos ante las situaciones. Al día se respira 12,000 litros, al día respiramos unas 24,000 veces. Respirar nos regresa a la paz de origen y es muy importante observar nuestra respiración pues nos indica las emociones que están siendo detonadas por ciertas actividades o entornos. Cuando respiramos, somos capaces de separarnos de esos picos o alteraciones ocasionadas por el vacío.

Mandar amor.- Tratar nuestro vacío como un defecto o un problema, solo lo puede agrandar o aumentar las consecuencias. La comprensión de que somos humanos y que estar en un estado que no es plenitud no nos hace menos valiosos es de gran utilidad. Tratarnos con amor y usar el poder de la imaginación para visualizar cómo enviamos amor a ese vacío, puede sin duda acelerar ese llenado con lo positivo.

Habitar la paz.- En ocasiones, el vacío es más por una memoria que por una situación real. La paz es un estado interno al que es posible que no estemos acostumbrados. Irnos aclimatando paulatinamente a lo que es vivir la paz nos ayudará a conocer más fácil cuando una emoción detonada por el vacío nos aleja de la plenitud.

Hacer las cosas sin prisa.- Se nos pudo haber enseñado a ser personas orientadas a resultados y objetivos sin darle mayor importancia al proceso. De esta forma, nuestra atención no se dirige a disfrutar el camino, llevándonos a acelerar el ritmo y distraernos de buena parte de lo que es llevar a cabo tareas cotidianas. Nuestro cuerpo, quien sabiamente se resiste a esta conducta, manda una alerta al vacío la cual si no la identificamos adecuadamente, en lugar de hacer más lento el paso, lo sustituimos con acciones toxicas.

Existen múltiples beneficios desde el primer momento en que comenzamos a practicar estas sencillas técnicas. Veremos mejoría en:

  • Relación propia
  • Finanzas
  • Salud
  • Propósito

Recordemos que vacío + energía = acciones destructivas, por eso es importante incluir a nuestra rutina actividades que nos despierten amor, que nos haga saber que nos estamos consintiendo como colorear, tomar té, leer un libro, escribir, bailar, acariciar a un perro o gato, hacer ejercicio, platicar con un abuelito, etc.

¡Así que ya lo sabes!

Una corona para ti.

Angie D. Brenes

Instagram: AngiedBrenes

Twitter: @angiebrenes

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