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El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.

Johann Wolfgang Goethe.

Javier GarridoDesde muy niño aprendí el secreto de los ciclos y las energías que mueven al mundo; siendo veracruzano. Las historias de brujas no venían en libros, los muertos que reclamaban paz buscando que algún viajero desenterrara sus restos y estos fueran llevados al camposanto, estaban en el aire. También lo estaba la música y los sones jarochos, los versos clásicos y la poesía. Todas éstas, son las formas mágicas del mundo en que crecí. Sin mencionar a menos la exquisitez de alimentos que pueden llegar a la mesa veracruzana de muchísimas formas.

Sin duda un Estado lleno (y no sólo por usar la palabra), en verdad lleno, repleto en abundancia de riquezas (y no es pleonasmo).

Hoy quiero compartir un poco de esa magia y apegarme no sólo a esperanzas; si, ha hechos que harán llegar a todos los que amamos este territorio, un mensaje. Que nos impulse a saber que todo cambiara y será para nuestro bien.

Al terminar este sexenio el hermoso Estado veracruzano, aparece en redes sociales y medios de comunicación con una muy mala racha y una mala fama ante todo el país. No sólo por el desgraciado ex gobernador del Estado, Javier Duarte, que mandó a golpear ancianos que exigían sus pensiones, los medicamentos falsos que se repartieron y los tantísimos robos por parte de esta pareja.

Ahora el caso tan polémicamente expuesto sobre “los porkys” que realmente. El problema acá, no es sólo el de jóvenes adinerados que ven como diversión cometer un acto de violación a una menor de edad. Desde mi perspectiva muy personal. El grave problema está en la falta de penalización a aquellos que incurran en este tipo de actos delictivos y demás como el estupro o la pedofilia agravada. Como fue estipulado para este caso.

Veracruz hizo un cambio en lo político con “el Gobernador Yunes” del partido Panista. como una forma de decirle a los delincuentes priistas ya basta, pero esta elección nos dice dos cosas.

Lo primero es que el voto de la sociedad hace una diferencia en el ejercicio democrático del país.

Pero, también nos dice que se deja una gran responsabilidad, a los líderes políticos para cambiar algo, que debería reestructurarse desde todos los hogares de nuestra nación.

Veracruz es mis raíces, mi familia, mi infancia y me duele escuchar todo lo anterior sobre una sociedad que yo siempre he podido observar, disfrutar y sobretodo presumir por su calidad humana.

A veces mientras mi abuela y mis tías suelen poner a calentar comida en el brasero, veo a mi abuelo; (hombre de campo como todos sus hermanos) servirse una taza de café y me dice: “viejo, está delicioso esto que además viene de nuestras fincas” de esas fincas vinieron versos y mitología. De esas fincas historias de amor como la de mi padre y madre. De esa historia mis hermanos y yo. Como también nuestra descendencia y nuestro legado.

Ellos han vivido épocas duras( y peores) y siempre emotivos reciben a quien llegue de visita. Con un poco de frijoles, tortillas y café. Ellos como mucha de la gente de plan de las hayas (pueblo en que mis abuelos viven), me han enseñado que la mejor forma de merecer, es dando y así la magia ocurre. Todos sentados en ese cocina con paredes de madera, escuchando historias, albures, anécdotas, picardías en el lenguaje, bebiendo café, soltando carcajadas y viviendo la filosofía aplicada sobre el aquí y el ahora.

Mi abuelo se pone feliz al ver el triunfo de sus hijos y el de otros tantos paisanos (como él los llama) que han visto sus sueños realizados.

Me habla de sentirse orgulloso de él y de los suyos; miro su rostro de muchos años, el cigarro que hay en su boca, su mirada fuerte y tierna. Y puedo callar porque eso que se siente. Aun con mis habilidades poéticas; es muy difícil de transmitir en palabras.

Honro su ejemplo y encuentro identidad en mi existencia gracias a él y a esos momentos.

Entonces; La felicidad me invade y sé, ha nivel consciencia, para que vine a este mundo:

Para enseñar, para servir y para ser feliz.

Gracias abuelos.

Francisco Javier Garrido Ruíz