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Besando sapos

Georgette RiveraHace apenas unos días iba por la calle con una amiga y súbitamente de entre las matas brincó un sapo enorme, ella se asustó y me dijo: ¡qué feo está!, aunque tal vez si le damos un beso se convierta en un hermoso príncipe.

Yo le contesté: no tienes necesidad de besar a ningún sapo, en su naturaleza te está diciendo lo que es, no va a transformarse o a convertirse en algo que está fuera de sus posibilidades.

Entonces ella me respondió: que fácil sería si cada vez que elegimos estar con una persona,  tuviéramos la humildad de aceptar su manera de ser, y entender que no va a cambiar para darnos gusto; se nos olvida que los cambios solo suceden cuando el individuo lo desea con todas sus fuerzas en su interior, y eso le permite tener otras opciones y probabilidades en su vida, por lo que ahí sí es efectiva la mudanza, más cuando no es así no dura porque no viene de adentro.

Exactamente, le repliqué, sería muy fácil todo si en lugar de besar sapos pudieras generar la suficiente autoestima para darte cuenta que mientras más te acercas a ti misma, más cerca estás de tener lo que en realidad necesitas, y que muchas veces es menos de lo que pensabas; es decir, hay quienes aguantan todo en una relación de pareja, trabajo o familia pensando que de ahí van a obtener un bienestar; no obstante, solo el tiempo les hace darse cuenta de que no es así, pues en la medida que el amor crece en el interior de cada quien, más próximo está por encontrar en su camino a la persona que sin croar ni dar saltos como los sapos, va a llegar a su existencia.

Todo se acomoda cuando la autoestima es alta, o sea, cuando no existe una carrera por encontrar  en el menor tiempo posible al hombre o a la mujer de tu vida, no es preciso que beses en un mes a cientos de sapos para generarte culpa o hacerte sentir mal  o que no vales la pena. Para dar un beso, eso debe ser un premio y no un experimento que te desconecte de lo que en realidad hay para  ti en el camino.

Que tengas una bendecida semana.

Georgette Rivera

Georgette Rivera