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Cómo tocar a una mujer para ponerla muy hot

Aunque todas las mujeres son distintas y cada una conoce zonas de su cuerpo que sólo a ellas las llevan a poner los ojitos de huevo, hay zonas que sin importar su peso, edad o altura, las prenden sí o sí. Aquí te decimos cómo tocar a una mujer para ponerla muy hot.

Cómo tocar a una mujer

Sabiduría Que Ayuda: En un estudio realizado por la revista "cortex" en el que se le pidió a las participantes calificar las zonas más eróticas del 1 al 10, se reveló que la ganadora fue el clítoris con 9.1, y de ahí le siguieron la vagina con 8.4, los labios con 7.9, el cuello con 7.5, los pechos con 7.3, los pezones con 7.3, los muslos con 6.7, la nuca con 6.2, las orejas con 5 y las nalgas con 4.7. 

Cómo tocar a una mujer para ponerla muy hot

Usa correctamente las manos

No podemos pasar de 0 a 100, porque podría resultar muy incómodo y parte de saber tocar a una mujer es saber por dónde empezar. Así que tras el contacto visual, puedes cogerla de las manos en un acto tierno, pero luego recorrer sus brazos, tomarla con una por el cuello y con la otra por la cintura y con firmeza y pasión, besarla.

Los labios

Los besos son un punto clave en este proceso. Si eres un mal besador, ninguna de las siguientes zonas que quieras estimular tendrá el impacto deseado.

Para dar besos que la pongan hot, tienes que intercalar entre los que son suaves y tiernos con los que son apasionados. Puedes comenzar con besos en las mejillas, para luego darlos en las comisuras de los labios, ahí es donde sentirás las chispas volar.

Pasa tus manos a su nuca y deslízalas entre su cabello al tiempo que besas casi en cámara lenta sus labios. Hazlo despacio, suave y procede a juguetear un poco con la lengua, pero sólo un poco, para crear esa sensación de dejarla con ganas de más. Luego puedes aplicar la dosis, pero esta vez con alguna mordidita juguetona.

Evita a toda costa:

  • Llenarla toda de baba
  • Meterle la lengua hasta la garganta
  • Chupar los labios como si fueran biberones
  • Morderla como carne vieja

Eso jamás las va a excitar.

El cuello y las orejas

Ahora puedes abrazarla con más pasión y recorrer con tus labios su cuello. Entre besos suaves y un poco de suspiros sutiles sobre esta zona prenderás el boiler. Ya estando aquí puedes intentar acariciar con los labios los lóbulos de sus orejas. No todas las mujeres se dejan, pues es una zona muy sensible, pero no pierdes nada intentándolo.

Los senos

La cosa ya está más que ardiente y ahora puedes pasar la mano sutilmente por su cintura hasta acomodarla sobre su vientre y desde ahí comenzar a subir despacio, pero con determinación hasta sus senos. Pasa tu mano por encima de la ropa y continua hasta su cabello, luego puedes repetir el movimiento hasta que te sientas con la confianza de meter tus manos por debajo de su ropa.

Desabrocha su blusa y juega un poco más con las texturas de su ropa interior. Anímate a besar su cuello y seguir bajando hasta llegar a sus pechos. Ese es un buen momento para desabrochar el brasiere.

Tócalos al rededor de los pezones, pero con delicadeza y con las yemas de los dedos. Evita el pezón y la aureola, pues son una zona sensible y si lo haces antes, podrás romper con el encanto, pero si esperas lo suficiente esto será todo un mar de placer.

Cuando estés decidido a estimular sus pezones, comienza humedeciendo con un poco de saliva tus dedos y masajéalos con suavidad.

Cuando te sientas listo, puedes comenzar a besarlos, lamerlos y chuparlos. Como hiciste con las manos, comienza por las zonas al rededor del pezón. Si lo haz hecho bien, es posible que en este punto ella misma te pida que ya los beses.

Las piernas, nalgas y pelvis 

Una zona muy sensible es la de la entrepierna. Masajéa un poco los muslos por la parte interior, pero sin tocar sus genitales. Si te adelantas aquí, toda la chamba se te puede caer, así que mejor lento, pero seguro.

Si las circunstancias lo permiten, despójala de su las prendas que cubran esta zona y baja despacio por su cuerpo, besando su vientre, los huesos de la cadera, esquiva su pubis y besa con firmeza sus muslos.

Mientras tus labios están en esta zona, tus pulgares pueden estimular los huesos de su cadera e intercalar caricias con sus nalgas.

La vagina y el clítoris 

Estando en este punto, puede que tengas que regresar a sus senos, labios y cuello, para comenzar a estimularla por encima de su ropa interior. Hazlo con suavidad, masajeando su vulva y sintiendo sus labios superiores. Si la cosa fluye, mete tu mano por debajo de su ropa interior e intenta masajear en amplios círculos toda la zona. Ahora puedes humedecer un par de tus dedos con saliva y comenzar a juguetear con su clítoris.

Dibuja círculos al rededor del clítoris, pero con mucha suavidad, pues esta pequeña zona cuenta con más de 8000 terminaciones nerviosas y si lo haces mal en lugar de estimularla, podrías causarle daño.

Intenta humedecer dos de tus dedos nuevamente e introdúcelos con suavidad dentro de su vagina. Aquí debes de buscar zonas rugosas dentro de ella, estas son las que más terminales nerviosas contienen. Frótalas de un lado a otro y de arriba abajo, pero sin olvidar estimular su clítoris.

Después de esto puedes intentar estimularla con la la lengua. Repite todo el proceso pero esta vez no sólo uses las manos, también usa la boca.

Para terminar, tócala una vez más, pero esta vez con el pene y tras un poco de jugueteo, introdúcelo en la vagina.

Nota: No olvides comunicarte a lo largo de toda la relación. Preguntas sutiles que te hagan saber si algo le está gustando o no.

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