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"Como el camino está sembrado de espinas, Dios le dio al hombre 3 dones: la sonrisa, el sueño y la esperanza."

Immanuel kant.

Francisco Javier GarridoSin lugar a dudas he podido apreciar que todos los hombres y mujeres con los que llego a convivir y platicar, tienen sueños. Sueños de todo tipo, algunos más ególatras; otros más nobles. Pero al final, hay una forma inmaterial viva dentro de ellos, qué pasó de ser un sueño a una idea y después en nada. Se olvida o se encuba como una frase íntegra de la persona. He mirado sus rostros cuando ven ese algo, que los motiva a la nostalgia y a veces hay tristeza también.

Por ejemplo:

Miran un balón de básquetbol y dicen:

–Yo, de niño quería ser de la NBA.

–Y ¿hace cuánto que no juegas? –Pregunto–.

–No. Nunca aprendí a jugar.

O...

–De niño quería ser médico.

–¿Y qué pasó? –Pregunto–.

–No lo sé.

Es muy interesante mirar los rostros, un momento después de que hacen esas afirmaciones; observar los rostros. Que no esperaban una pregunta después de la afirmación.

Hay muchísimas cosas que deseábamos hacer de nuestra vida, pero  nuestro pensamiento se fue modificando, porque permitimos que las opiniones de la personas intervinieran en nuestras decisiones. Escuchamos más la voz de otras voluntades que la nuestra. Pusimos más atención a las críticas que a lo que verdaderamente nos interesaba. Como resultado de ello muchísimas personas están viviendo, una vida en la que no son seres satisfechos.

Agraciada o desgraciadamente; las personas que tuvimos acceso a una educación, durante la infancia y la adolescencia. Recibimos un molde estructurado para crear seres productivos y trabajadores eficientes para que se integrarán a una maquinaría viciada.

En esos momentos. Los primeros años de nuestra vida la responsabilidad de nuestros actos, no era completamente nuestra; pero pasado este tiempo, la responsabilidad de nuestras acciones como jóvenes y adultos. Es completamente propia y particular.

Debemos recordar y entender que nuestro cuerpo es completamente una extensión de nuestra mente y que nuestra mente es una integración del ser.

Lo mejor que podemos hacer para ya no vivir insatisfechos es practicar cambiar la mentalidad. romper los paradigmas y establecer nuevas metas.

A través de nuestra mente podemos crear una realidad, completamente distinta a la que vivimos. Somos completamente responsables de todo lo que implique nuestra percepción de la vida. Podemos enfocarnos en los aspectos difíciles y espinosos del camino que nos toca recorrer; o podemos creer en la promesa de un mejor futuro. pero sin duda, nada valioso en esta vida por su naturaleza misma va a ser gratis. “La vida es guerra” y sabemos perfectamente que el crecimiento solo puede llegar a través de sacrificios; pero los sacrificios no deben de ser siempre lastimosos.

El dolor es un mecanismo importantísimo en los procesos de aprendizaje; el dolor es una entidad que sea publicitado de la peor manera, pero es a través del dolor, que podremos conseguir verdaderos resultados de éxito. la comprensión del dolor nos ayudará a evitar el sufrimiento. Nos ayudarán a hacer siempre más ameno, satisfactorio y sonriente. Un camino que busca filtrar y fortalecer a el ser que caminó por el.

Debemos aprender a escuchar nuestra voz; escuchar nuestros sueños; aprender a tener esperanza, esperanza en lo que nuestro ser nos dice debemos creer. Debemos aprender a sonreír. Nosotros sabemos lo que queremos y así adonde deseamos avanzar. Escucha el interés de tu voluntad y motívalo. pon en práctica los valores en tu camino; eso es precisamente lo más importante para poder lograr una mejor sociedad y una mejor forma de vida.

Aprende a ser responsable Quien aprende a ser responsable, aprende a ser libre. quien aprende a ser libre, aprende a amar y quien aprende amar; sabe la importancia de ser responsable. y así en un constante ciclo de mejora y crecimiento. Teniendo como base la energía del amor; el amor es una de las prácticas más importantes que debemos realizar en nuestro día. Y a través de ella entenderemos que nada podemos exigir por qué primero debemos -dar lo mejor de nosotros- a cada momento. Ya que para pedir, “debemos primero merecer.”

Francisco Javier Garrido

Francisco Javier Garrido Ruíz