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El regalo de la infertilidad

Mi esposo y yo tenemos la bonita etiqueta médica de pareja infértil, es decir, en más de un año (para ser precisos, ya llevamos tres años) no hemos podido embarazarnos.

Anteriormente en otras columnas he compartido contigo mi vivencia personal ante la dificultad para ser mamá y lo que he aprendido en el camino, pero hoy te quiero compartir una joya que hasta hace poco pude dimensionar.

Hace unos días vi una película sobre una pareja que tiene a una bebé, la cual muere minutos después de nacer, y básicamente en la película te muestran el impacto que eso tiene en la mamá, el papá y en ellos como pareja. Claramente no es un escenario bonito y te muestra lo típico y esperado, la pareja no sobrevive al duelo.

Cuando vi la película no pude evitar sentirme aliviada, no por el hecho de no haber experimentado el dolor de haber perdido un hijo, sino de  ver que la relación que he construido con mi esposo nos ha permitido enfrentar la crisis y el dolor de la infertilidad. En la crisis donde muchas parejas crean distancia, nosotros hemos encontrado la forma de acercarnos y hasta jugar con el tema. No te voy a mentir, sí ha habido momentos en donde hemos considerado continuar cada quien por un camino distinto, no porque no nos amemos o incluso porque estemos “mal” en la relación, sino porque sabemos que quedarnos implica la posibilidad de renunciar a ser papás. Y creo que el hecho de cuestionarnos nos ha traído un gran regalo. Hoy jugamos en equipo, nos apoyamos, estamos el uno para el otro en los momentos en los que tenemos que estar haciéndonos estudios médicos, y principalmente, nos vemos.

Si estás pasando por una situación similar y notas que tu relación empieza a deteriorarse, te dejo estos tips que a mí y a mi esposo nos han servido muchísimo:

  1. Comunica: habla de lo que sientes, de lo que piensas, comparte tus fantasías catastróficas. Notarás que a veces sólo hablarlo te ayuda a darle una dimensión distinta y sobre todo a ver que no estás sola o solo en el barco, a los dos les pasan cosas parecidas.
  2. No intentes quitar sensaciones o emociones: no hay nada peor que cuando estás diciendo que estás triste por algo o que algo te da miedo, te contesten con “no estés triste” o “hay cosas que dan más miedo”. Si bien la intención es amorosa, lo único que este tipo de contestaciones generan es distancia. Es mejor decir “no se qué hacer cuando estás triste y me dan ganas de quitarte la tristeza porque  te amo” o incluso “a mí me pasa lo mismo y también tengo mucho miedo”, es más probable que eso te acerque a tu pareja.
  3. Pide apoyo profesional: mi esposo y yo vamos a terapia, cada uno con nuestro propio terapeuta. A veces sentimos que el apoyo debería ser suficiente sólo con el de nuestra pareja o algunos amigos, pero el apoyo de alguien más, sobre todo si es un profesional de la salud, hace la diferencia para acompañarte a estar en las sensaciones y descubrir tu fuerza interna.
  4. Se vale poner límites: a veces se hace una delgada línea entre pedir apoyo y que la gente opine y se meta en las decisiones que tienes que tomar, y la realidad es que es más fácil que alguien más las tome por ti, pero el precio a pagar es alto. Poner límites te ayudará a ver qué quieres tú y qué está bien para ti.

Recuerda que el camino es difícil, pero que también trae cosas lindas. Se vale verlas.

Adriana Carrillo