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El síndrome del copo de nieve

Suena muy poético y romántico, pero no es lo es tanto. El nombre de este síndrome se deriva de la comparación con las personas que sufren de una fragilidad extrema… Casi, casi se derriten. Se acuñó el termino para los jóvenes que llegaron a la adultez después del 2010.

Dr. Edilberto Peña de León

A continuación, vamos a puntualizar las características que distinguen estos rasgos de carácter:

  • Son extremadamente susceptibles a la crítica, no pueden con las opiniones negativas y continuamente las consideran como una ofensa personal.
  • Muestran una nula tolerancia a la frustración, ya que se les educó como si fueran personas especiales, a las cuales, todo les tiene que salir bien, y a la primera.
  • Cuando se enfrentan a una situación desafortunada de vida, muy frecuentemente, incluso de la vida cotidiana, la convierten en una tragedia con las dimensiones de una catástrofe insuperable.
  • Durante su desarrollo se les resolvieron de forma rápida, y muchas veces, antes de que pasarán, todos los problemas. Se les crió dentro de un ambiente de gran protección con pocas exposiciones a riesgos.
  • Comprendieron que la vida estaba centrada en ellos mismos, todo debía de ser placentero, los sacrificios no son parte del proceso de los logros y se deben de hacer consideraciones especiales sólo por ser ellos.
  • Presentan gran facilidad a sufrir de episodios depresivos, de ansiedad, inclusive de trastorno de estrés postraumático ya que se muestran inseguros y con desconocimiento de cómo hacer frente a las dificultades de la realidad adulta.
  • Es muy difícil que reconozcan su responsabilidad en el fracaso de un proyecto, continuamente depositan en los demás y en el medio ambiente la culpa de que no se realicen sus expectativas.

No estamos hablando de una enfermedad que se encuentra descrita en las clasificaciones de la psicología, si no de los rasgos de carácter predominantes en una generación debido a la adaptación que se dio por las circunstancias del medio en el que se desarrollaron. No es que necesiten forzosamente un tratamiento de psicoterapia; al contrario es una tendencia que ha alcanzado tal frecuencia, que se advierte para que se le reconozca y saber que a estos jóvenes se les tiene que apoyar y ayudar con sabiduría y prudencia para que puedan generar los cambios en su personalidad que los lleven a superar los tragos amargos de la adultez.

Dr. Edilberto Peña de León

Edilberto Peña