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Hay que aprender a dejar de hablar por los demás

Siempre creemos que diciendo cosas lindas ayudamos a otros y muchas veces no nos damos cuenta del gran daño que en realidad les estamos haciendo.

Angie Saiz

Muchas veces hemos escuchando como una amiga o amigo nos dice, «si te quiere...», «lo qué pasa es que está enojado», «claro que tu papá (o mamá) te quiere, sólo que a él (o ella) le cuesta trabajo expresar lo que siente...», «sigue enamorado de ti aunque esté con otra», «le encantas, pero se hace el difícil», «te ama, pero no quiere un compromiso», etc.

Así vamos creciendo y pareciera que la vida nos pone siempre un intérprete de amor o nos convertimos en uno también. Eso a simple vista no causaría ningún daño, pero si lo analizamos bien, estamos mandando el mensaje contrario del amor, por ejemplo: si tenemos hijos y el papá no se preocupa por ellos, es agresivo y cero demostrativo, por que le vamos a decir que su papá los ama y que está pasando por un momento complicado. Si hacemos eso, nuestros hijos o con las personas que demos este tipo de interpretación, vamos a mandar el mensaje, el amar es maltrato, falta de atención y agresividad.

«Si mi papá me ama y es así, cualquiera que me trate igual también me ama».

La persona que toda la vida ha tenido interpretes emocionales que le dicen que todo eso es amor, van a empezar a tener relaciones tormentosas, en donde les costará trabajo salir de eso, ya que es la única forma de disque amor que han conocido.

Cuando dejamos de hablar por otros y sólo nos hacemos responsables de nuestras acciones y emociones todo es diferente, ya que aveces actuamos como espejos y eso mismo que estamos interpretando es lo que deseamos en nuestra vida y no es real.

El amor si tiene muchas formas y colores, pero ninguna es dolorosa, abandonó, indiferencia, manipulación o maltrató.

Siempre es importante abrir los ojos y darnos cuenta de lo qué hay a nuestro alrededor, si eso que deseamos es realmente lo que tenemos.

Cuando dejamos de conformarnos con poco, cambiamos la vibración y atraemos cosas maravillosas.

El amor y respeto a uno mismo es lo más grande y valioso que nos podemos dar.

No darle permiso a nada ni nadie para lastimarnos, entender que el amor siempre es libre y nada es a fuerza, se da de forma natural.

Cuando se convierte en una lucha constante es momento de agradecer, cerrar el ciclo y caminar en otra dirección.

Hay que dejar de hablar por otros, tomar el control de nuestra vida y entender que el tratar de que todo parece bonito, solo hace que las personas tengan baja autoestima, se conformen con poco y que tarden en empoderarse y entender que no todo mundo nos quiere y que no tenemos que pedir cariño, atención o amor.

El lugar no te lo da una persona, lo tomamos cada uno cuando estamos listos.

Aprende a hablar por ti y si alguien quiere saber lo que siente el otro, que se lo pregunte y que abra bien los ojos para que se cuenta de sus acciones.

Bendiciones )0(
Angie Saiz