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La Evolución de 10 Insultos Ridículos

Transformarse en la reina que eres conlleva un poder que incluye el control sobre la forma que respondes a lo que simplemente es; para esto es de utilidad conocer el significado detrás de las palabras que se nos puede llegar a decir como insulto. 

Angie Brenes

Angie Brenes

Evolucionar significa expandir la mente y ser más conscientes de nuestras palabras, acciones y su impacto, también nos brinda una fuerza que nos hace menos vulnerable a palabras que solían ser mencionadas con la finalidad de causar un debilitamiento en nuestra autoestima o sentimiento de valía.

A continuación te enlisto algunas palabras que en épocas no tan antiguas solían estar acompañadas de una energía e intención que mostraba rechazo o desaprobación acompañada de la percepción de quien la decía:

  1. India.- Existía gente en territorio mexicano desde antes de la famosa “conquista”, periodo en el cual ya sabemos que con fines dominantes, se practicaba el sometimiento de los habitantes originarios. Dicha práctica de excluir y denigrar a los nativos y a todo aquel que presente características físicas similares perduró a través de los años. Afortunadamente cada vez más se diluye en el tiempo.
  • Sirvienta.- Uno de los oficios más requeridos es el apoyo para la limpieza del hogar, sin embargo antes, lejos de ser visto como una colaboración, existía un sistema jerárquico dentro de las casas, estando el personal de limpieza en lo más bajo de la pirámide y por ende, la palabra sirvienta (aquella al servicio) se quedó como un insulto que reflejaba poco estatus social.
  • Pobre.- Como si la ausencia de flujo económico fijara nuestro valor, los más desconectados, gobernados por el dinero, solían inyectar una sensación de exclusión y poco valor en las personas llamándolas “pobres”. Hoy ya se entiende que el poder adquisitivo es el resultado de varios factores, entre ellos: educación, astucia, suerte y/o arduo trabajo.
  • Solterona.- Hace no mucho tiempo, a las mujeres se les medía su valía por la cantidad de pretendientes que tuvieran alrededor, siendo “solterona” una forma de expresar que no valen lo suficiente como para adquirir un compromiso serio y a largo plazo.
  • Rechazada.- No vibrar de la misma manera que un grupo de personas es natural, sin embargo, antes se estilaba culpar a las personas por no tener la aprobación e inclusión del grupo o entorno incapaz de no solo aceptar las diferencias, sino usarlas como forma de expansión.
  • Retrasada Mental.- Esta delicada mal concepción se usaba en gran medida cuando una persona no cumplía los estándares del otro, haciéndole sentir que su inteligencia carecía de aquello que le permitiera ser funcional en la sociedad y ejecutar con éxito las diferentes tareas.
  • Gorda/Fea.- Probablemente este insulto aún perdura, aunque cada vez más con menos fuerza. Se usa para destacar el volumen en del cuerpo o hacer énfasis en que las características físicas están distantes a los estándares actuales establecidos para la belleza estética. 
  • Bastarda.- Cuando un hombre tenía descendencia de la cual no se hacía responsable, esta palabra se usaba para etiquetar el origen familiar de la persona, cargando así desde su infancia con las consecuencias de las acciones del padre, quitándole estatus y por supuesto la sensación de valía.
  • Iletrada.- La falta de acceso a educación traía como consecuencia no saber leer y/o escribir, lo cual lejos de ser un activador de empatía en los corazones de las personas, se usaba para descartar a la persona como un elemento valioso o significativo en conversaciones y decisiones sociales.
  1. Lesbiana.- Si bien comenzamos a abrirnos a el hecho de que los seres humanos sentimos amor y atracción por la gente, no el género, hace algunos ayeres, las mujeres éramos medidas por la atracción sexual que sintiéramos, y si esta resultaba ser hacia otra mujer, existía desaprobación instantánea.

Recuerda que aún hay mentes obsoletas. En mi caso, la sociedad que me rodeó externó muchas de estas palabras como intento de insulto. ¿A ti te tocó pasar por algo similar? ¿Recuerdas alguna otra igualmente difícil de creer que no está incluida?

Lo cierto es que cualquier etiqueta, incluso las bonitas, reflejan únicamente la percepción (alias los programas integrados) del observador, por lo que nunca debes permitir que tu ego  “se coma” ninguna de las palabras que son dichas para describirte, pues lo único que importa es cómo tú te ves a ti misma y la buena relación que tengas contigo, lo demás… ¡es paja!


Una corona para ti.

¡Felicidades! Tras leer esto, ya eres más grande y poderosa.

Hay magia en la redacción de esta columna que elimina nudos y concepciones que te ayudaran a ser una mejor versión. Te invito a seguir creciendo en esta edición de “Escuela para Reinas” leyendo mis otras columnas y siguiéndome en mis redes sociales.

Angie D. Brenes

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Twitter: @angiebrenes

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