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La terrible y peligrosa envidia

La Envidia es un estado mental o sentimiento de molestia o enojo por no poseer lo que el otro tiene o el bien ajeno. La envidia podríamos decir que es la madre del resentimiento. En la envidia en profundidad no se busca el bien para uno mismo, sino que se busca que al otro le valla mal.

Armando Franco

Existen diferentes tipos o clases de envidia, como son: la material, la intelectual, la emocional o sentimental, la cultural, la laboral, la física, e incluso por absurdo que parezca, también la espiritual.

En la actualidad en la que vivimos en una sociedad donde la notoriedad, la superficialidad y las apariencias a tomado tanto protagonismo, la envidia es algo que esta poderosamente presente en nuestra vida diaria.

La envidia se convierte en un gran dolor y malestar para la persona que lo experimenta, ya que la persona no podrá aspirar a ser feliz mientras se mantenga sintiendo la envidia. Para la  persona envidiosa el castigo se encuentra el lo sufre ya  desde que esta sintiendo este terrible experiencia.

La envidia es un sentimiento que nos empequeñece y estrecha nuestra visión de la vida  y que nos impide observar y disfrutar de todas las grandes bendiciones que la vida nos ofrece.

La envidia tiene como característica el sentir tristeza por el bien ajeno , ya que se mira ese bien como factor que disminuye la propia excelencia o felicidad.

La envidia es muy peligrosa por que genera falsedad, maldad, crueldad y en querer dañar a la persona envidiada y esto puede llegar a generar acciones terribles y hasta criminales. Este terrible sentimiento nos pone muy por abajo del resto de los animales del planeta, ya que ellos no experimentan este dañino sentimiento. Este sentimiento es considerado como un pecado capital, ya que de el surgen muchos otros pecados.

Así como hay quienes experimentan envidia, también existen quienes las generan, personas que están buscando continuamente generar este fuego destructor y en este caso ese tipo de personas también son copartícipes de daño que se genere. Hoy en día estamos viviendo en una sociedad, donde vemos que todo es alardear, ostentar, el blof, aparentar, mentir y actuar lo que no se es y esto es algo que podemos ver claramente en las redes sociales. Y cuando uno siembra la semilla de la envidia también lleva culpa en la envidia generada.

Cuando una persona siente que no tiene o que no puede conseguir lo que el otro tiene experimenta envidia y esto se debe a heridas y vacíos psíquicos que la persona lleva muy gravados en su personalidad y que muchas veces el daño se gravo en su mente desde la infancia y se refleja como complejo de inferioridad y en algunos casos pareciera un complejo se superioridad, pero este no existe, es sentirse superior y hacer menos a los demás, queriendo siempre dejarle en claro a todo el mundo que nosotros somos mejores y que sabemos mas incluso que los máximos expertos en un tema especifico, es solo una cara del complejo de inferioridad.

Es muy importante el que las figuras paternas le enseñen a los menores a alegrarse por los logros obtenidos por otras personas.

Cuando la envidia logra controlarse y se le da un buen enfoque, podría ayudar a la persona a mejorar y crecer. Según la psicología evolucionista, sería una emoción que nos motiva a mejorar, y de ahí su lógica en el mejoramiento de la evolución. Así se entiende que la comparación social juega un papel fundamental en la manera en que nos percibimos a nosotros mismos.

Bertrand Russell sostenía que la envidia es una de las más potentes causas de infelicidad.​ Siendo universal es el más desafortunado aspecto de la naturaleza humana, porque aquel que envidia no sólo sucumbe a la infelicidad que le produce su envidia, sino que además alimenta el deseo de producir el mal a otros.

Uno de los mas desagradables e incongruentes aspectos de la envidia es “La Envidia Espiritual”. Donde la persona se siente superior, mas sabia y evolucionada que el restos de las personas y ve a los demás como inferiores. Esto es muy generalizado en los caminos espirituales, en donde vemos a personas muy metidos en la Religión o que llevan años en el Yoga o en la Meditación, viven con un ego espiritual gigantesco y no logran verlo por que ya se sienten casi iluminados y mas allá del bien y del mal.

Armando Franco

 

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