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Las 7 mejores leyendas de México

México es un país cuya diversidad cultural es amplia y esta llega a ser tan basta que incluso se puede ver en sus leyendas, ricas en tradición, enseñanza y en otras terror. Muchas son las leyendas que recorren el país entero, seguramente tus abuelos de niño te contaron una que otra para asustarte y así lograr que te fueras a la cama. Aquí te dejamos 7 leyendas de México.

leyendas de México

Las 7 mejores leyendas de México

La llorona

Sin duda la leyenda más popular de todo el país y la culpable de que muchos niños tengan pesadillas y se sientan atemorizados al escuchar su lamento espectral.

Se cuenta que en la época colonial un español se casó con una mujer indígena dándole una buena vida llena de lujos y dos hermosos hijos los cuales eran la adoración de la mujer, sin embargo, el hombre engañaba a su mujer, la amante del hombre era una mujer bella, no paso mucho tiempo y la esposa del hombre se enteró de esto por lo que al descubrir la infidelidad no tardo en reprocharle a su marido su traición, el hombre con un descaro total abandono a su suerte a su esposa y a sus dos hijos. La mujer con un profundo dolor en el corazón llevo a sus hijos al río donde termino con sus vidas ahogándolos, la mujer al ver lo que había hecho no pudo con la desesperación y el dolor, por lo que la locura cayó sobre ella y se quitó la vida, desde ese momento la mujer quedo maldita, ya que Dios le negó la entrada al cielo al haber matado a sus hijos y como castigo vagaría eternamente por la tierra buscando a sus pequeños, es por eso que cada noche al asomarse la luna, la espectral mujer aparece cerca de cuerpo de agua, ríos, lagos, lagunas , canales y grita ¡Ay mis hijos!, pues a pesar de la muerte la mujer sigue buscando a sus hijos. Según la región del país la historia cambia, pero todas coinciden en que la llorona es un espectro horrible que pasa por las calles solitarias en medio de la noche cubierta por un largo camisón blanco, sucio y roído por el tiempo. Se dice que, si la escuchas lejos es porque está cerca, pero si escuchas su triste y lastimero lamento en la cercanía es porque está lejos de ti y no corres peligro.

Otra historia apunta que la leyenda de la llorona existe desde la época prehispánica, ya que se dice que por las noches en la antigua México-Tenochtitlán, en tiempos cercanos a la caída del gran imperio mexica se podía ver a una mujer gritando por las calles ¡hijitos míos, ya tenemos que irnos! Según los ocho presagios funestos de los aztecas, la mujer era la misma diosa Coatlique en persona anunciado el fin del imperio del lago de Texcoco.

La planchada

Otra leyenda de una mujer espectral, sin embargo, a diferencia de su amiga la llorona, la planchada no es un espíritu maligno, sino todo lo contrario, un espíritu que en vida no fue la mejor persona, pero cuando su cuerpo abandono este plano existencial su espíritu se dedicó a ayudar a los enfermos.

Hace tiempo, en el hospital Juárez de la Ciudad de México trabajaba Eulalia, una amable y paciente enfermera. Todos la reconocían por su buena actitud, sus cuidados y su ropa impecable y siempre bien planchada. En el hospital se enamoró de un doctor, con quien prometió casarse; sin embargo, él nunca le dijo que ya estaba comprometido. Tras la decepción, Eulalia enfermó, descuidó a sus pacientes y se volvió fría y despiadada, ya no era la misma mujer amable y buena de antes, el dolor la consumió poco a poco hasta que finalmente murió. Sin embargo Eulalia jamás se fue, durante la noche mientras algunas enfermeras en turno estaban dando su recorrido por los pasillos del Juárez aseguraban haber visto a una enfermera con su uniforme perfectamente planchado y banco que prestaba ayuda a todos los enfermos, al ir a ver a esta supuesta compañera suya, las enfermeras corrían a las habitaciones donde la habían visto entrar pero al llegar no había nadie y los pacientes solo contestaban –Ya me han ayudado, muchas gracias-  Miles de dolientes de la ciudad han asegurado haber sido atendidos por la enfermera, quien ahora vaga por el hospital como alma en pena, cuidando de los pacientes que la necesiten y reparando sus errores del pasado, cuando aún estaba viva.

Al igual que la llorona esta leyenda se cuenta en diferentes partes del país ya que se dice que esta famosa enfermera no solo se aparece en el hospital Juárez de la ciudad de México, sino en cada hospital en donde haya un enfermo que cuidar, pues mientras haya un alma enferma, la planchada estará ahí para ayudarle.

 

La leyenda de los volcanes

Una leyenda de amor, famosa por demostrarnos que, a pesar de todo, si el amor es fuerte entre una pareja, nada los separa, ni siquiera la muerte.

En épocas del poderoso Imperio azteca, sus pueblos vecinos eran sometidos a pagar tributo. Los tlaxcaltecas, grandes enemigos de los aztecas, estaban hartos de esta situación y decidieron alzarse en armas. Popocatépetl, uno de los grandes guerreros tlaxcaltecas, decidió pedir la mano de su amada Iztaccíhuatl, la bella hija de un gran cacique. El padre aceptó, y si él volvía victorioso de la batalla se llevaría a cabo la boda. Durante la ausencia de Popocatépetl, un hombre celoso anunció falsamente a la dama que su amado había fallecido; tras unos días, Iztaccíhuatl murió de tristeza. Cuando el guerrero volvió victorioso fue recibido con la trágica noticia. Para honrar su memoria, unió 10 cerros y acostó a su amada en la cima; él llevaría consigo una antorcha y la resguardaría eternamente.

Esta leyenda cuenta el origen de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl –la mujer dormida–, que permanecen juntos hasta nuestros días y hoy, podemos admirar de su imponente belleza y su magnífico esplendor.

El origen de la flor de cempasúchil

Esta leyenda nos cuenta el origen de una de las flores más populares de México y que es protagonista en cada altar cada 1 y 2 de noviembre al guiar a los difuntos de vuelta sus hogares.

La historia de Xóchitl y Huitzilin, dos jóvenes aztecas enamorados, comenzó desde su infancia, cuando ambos solían escalar los cerros y ofrecer flores a Tonatiuh, el dios del sol. Al llegar a cierta edad, Huitzilin debió cumplir sus deberes de guerrero y abandonar su pueblo para combatir. Desgraciadamente, el joven murió en batalla. Al enterarse de esto, Xóchitl subió a una montaña y rogó a Tonatiuh que les permitiera estar juntos. Entonces, el dios del sol lanzó un rayo sobre ella, convirtiéndola en una hermosa flor de color naranja brillante. Huitzilin, en forma de colibrí, se acercaría a besar a Xóchitl convertida en flor. Este es el origen de la flor de cempasúchil, utilizada en la tradición prehispánica para guiar a los muertos al mundo de los vivos.

 

La isla de las muñecas

Más que una leyenda, esta es una historia real que se convirtió en una debido a su enigmática historia, pues durante más de cincuenta años, las muñecas que habitan esta chinampa en uno de los tantos canales de Xochimilco nos deja entrever la leyenda que hay detrás.

En el turístico canal de Xochimilco, en la ciudad de México, se encuentra un paraje totalmente cubierto por miles de muñecas. El dueño del área, Don Julián, durante gran parte de su vida se dedicó a la venta de flores, sin embrago, cuando este negocio ya le fue fructífero se decido a recoger muñecas, no importaba su estado ni su procedencia, el las recogía por igual, el hombre poco a poco se fue ganando fama debido a esta acción tan peculiar, sin embargo, un día empezó a colocar las muñecas alrededor de toda su chinampa  para ahuyentar el espíritu de una niña, quien murió ahogada entre los lirios y le acechaba por las noches espantando a aquel hombre, por lo que entre más muñecas colocará más le servía a le para no tener que ver la espantosa visión de la niña. Con el tiempo el lugar atrajo a un gran número de visitantes, quienes llevaban a Don Julián más muñecas para su protección. Al envejecer, Don Julián contaba que una sirena del río lo visitaba desde hace tiempo para llevárselo. Cuando el hombre murió de un paro cardíaco, su cuerpo fue encontrado junto al agua, algunos dicen que la sirena por fin tuvo lo que siempre quiso, la compañía del viejo Don Julián.

El niño nachito

Esta leyenda ocurrió en la ciudad de Guadalajara en pleno siglo XIX y nos relata la triste historia del pequeño niño que le teme a la oscuridad, incluso en la muerte.

Una pareja acaudalada de Guadalajara tuvo un pequeño niño al cual llamarón Ignacio de cariño le decían Nachito, este niño le temía a la oscuridad con un gran terror, pues no podía estar en medio de la penumbra ya que el miedo lo atrapaba, por eso al dormir, sus padres siempre le colocaban una lámpara de petróleo junto a su cuna para que así este no tuviera miedo a la negrura de la noche, tristemente una noche, esta lámpara se apagó y cuando nachito despertó y vio todo en oscuridad no pudo más y falleció de un infarto. Los padres del niño dolidos tuvieron que enterrar el cuerpo de su pequeño hijo en el panteón de Belén. Pero una noche el velador presencio un suceso macabro, pues el cuerpo del pequeño niño amanecía sobre la loza de su tumba, el velador durante muchas noches presenció este hecho y no importaba que este lo volviera a enterrar, el cuerpo de Nachito siempre aparecía afuera de su tumba, por lo que decidió notificar a sus padres, quienes al enterrarse no podían creer lo sucedido, su pequeño niño aún en la muerte le temía a la oscuridad, por lo que mandaron a hacer una tumba de piedra que estuviera expuesta a la intemperie así el niño podría descansar en paz y no le temería a las penumbras. La leyenda del niño Nachito se hizo tan famosa que hoy en nuestros días miles de personas asisten al panteón de Belén solo para conocer la enigmática tumba del pequeño y en una pequeña pero gentil muestra de afecto le dejan juguetes, por lo que la tumba siempre se ve rodeada de juguetes y regalos, que según cuentan los veladores el niño los usa para jugar por la noche. Si algún día visitas el panteón de Belén y pasas por la tumba de Nachito no olvides dejarle un pequeño juguete a menos que quieras que por las noches vaya a visitarte a tu casa.

El charro negro

Los charros en México son personajes icónicos de nuestra de nuestra cultura, sin embrago no te gustaría encontrarte con este macabro hombre vestido de charro que monta un enorme caballo negro.

La leyenda cuenta que, en las noches, junto a los caminos en los pueblos, suele aparecerse un hombre vestido de charro montado sobre un bello caballo negro. Si se es amable con él y se le permite que te acompañe a tu casa, este te dejará en paz y continuará su camino. Sin embargo, en una ocasión Adela, una joven despreocupada, se lo encontró mientras vagaba. Para aligerar el paso, le pidió al hombre que la subiera al caballo. Cuando se montó, el caballo aumentó su tamaño y se prendió en llamas; el charro desveló su identidad: se trataba del diablo. Al escuchar los gritos de la joven, los vecinos salieron, pero no pudieron hacer nada y la vieron quemarse ante sus ojos. Ella ahora era propiedad del diablo, quien se la llevó mientras ardía. Son muchos los habitantes de los pueblos de distintas regiones que aseguran haber visto al charro negro montado en su imponente caballo negro deambulando por las solitarias praderas de los montes en busca de un alma desprevenida a la cual llevarse al más profundo pozo del averno.

¿Qué te parecieron estas leyendas?, seguro ya habías escuchado más de una y más de una te robo el sueño cuando eras niño. Cada una de estas leyendas refleja la enorme cultura que hay en México en torno a las historias, no solo de fantasmas y espectros vengativos, si no de historias de amor que trascendieron el tiempo y hoy en día son auténticas leyendas que pasan de generación en generación y son el legado de años y años de tradición.

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