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Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada.

Edmund Burke.

Francisco Javier GarridoDesde que éramos niños allá en nuestros años de primaria. Manejábamos los conceptos de legalidad. Sabíamos que lo legal era sinónimo de justo.

Cuando había problemas entre 2 niños de la escuela. “pa, pronto todo se resolvía con un tiro, a puño limpio, 1 a 1 y sin más de a Soldado”. A veces solo se trataba de jaloneos y luchitas,  inocentes; donde uno intentaba tirar al otro. (Eso era tener fuerza) y cuando no se resolvía allí, comenzaban las patadas y los puñetazos. Que siempre eran entre 15 o 20 pero por mucho se conectaban 3-4. Se valía el ¡ya estuvo! Para calmar la bronca. Y si la lucha era muy fiera y   ninguno mostraba verdadero dominio por el otro. El empate era decisión popular. Decíamos “se dieron y fue legal” a veces todo terminaba en un apretón de manos, una palmadita en el hombro o como buenos guerreros con un abrazo y tantán.

Conforme hemos ido creciendo; las problemáticas de relación y lucha por el poder también crecieron y se hicieron más complejas. Para muchos incomprensibles, insatisfactorias. Para otros inaccesibles, pero para muchas más personas; la política es absurda o sin importancia. Ignorando que ella es la base de la legalidad. Es la base de las estructuras en la sociedad que vivimos.

Hemos dejado de lado la importancia y el valor verdadero de lo subjetivo e importante por lo objetivo y banal. Hoy es más importante acercarnos a hacer filas para comprar el nuevo iPhone, que practicar en nuestras casas la comunicación o la búsqueda de conocimientos que nos acerquen a ser mejores.

México necesita una meta para avanzar. Porque somos una entidad política; una nación sin rumbos fijos. Por ello es importante que nuestros líderes políticos. Dicten metas claras y directas para saber a donde dirigimos nuestras energías, nuestras fuerzas, nuestros recursos existenciales. Ya vimos que el capitalismo no resulta sustentable, ya vimos que el individualismo solo a beneficiado a algunos pocos. ¿A dónde más nos podemos mover como ente social? Solo, hacia donde las leyes nos dicten. Son las leyes las que nos dictan los márgenes para actuar como sociedad y en sociedad.

Por ello considero que debemos enfocarnos aún más en charlas objetivas y alejarnos sólo de manifestaciones y llevar todas aquellas peticiones al marco de la legalidad.

Un claro ejemplo es la actividad de los Derechos humanos. Lo dije antes y lo seguiré diciendo; quien creo la frase: “Los Derechos Humanos son para humanos derechos” sabía perfectamente a dónde quería dirigir la intención de valorar la dignidad del hombre. Pero no debemos ignorar la importancia de las penas a ejercer y la precisión para efectuarlas.

Una de las cosas más dolorosas que existen es la incapacidad de poder ser valorado por tu sociedad en materia de derecho. La impunidad para aquellos que les ha tocado vivirla en algún momento de sus vidas. Lleva a cometer cambios radicales en la vida de las personas. Desde buscar tomar la justicia por su propia mano; hasta caer en la aflicción y perder el sentido de toda su existencia.

Creo que tiene muy poca validez criticar lo poco que se este realizando en acciones por parte del estado, cuando se está ignorando la falta de intervención a nivel ciudadano.

Debemos buscar instruirnos en lo legal. Y enfocarnos en la educación.

Porque: “la educación es el gran motor del desarrollo personal, es a través de la educación que la hija de un campesino puede convertirse en médico, que el hijo de un minero puede convertirse en el jefe de la mina, que un niño de los trabajadores agrícolas puede llegar a ser presidente de una gran nación y no lo digo yo esas son las palabras en el Discurso de Nelson Mandela. Que a diferencia de la indiferencia de nuestro pueblo, optó por la no acción y se apegó a lo legítimo para  enfrentar el apartheid.

Conozcamos el art.8 de nuestra constitución que nos habla del derecho de petición y hagamos que a través de ese conducto, el parlamento haga trabajar la maquinaria del estado a favor de todos por un bien común. La solución siempre está tan cercana a nuestras manos en estos casos. La diferencia entre las acciones de desestabilización que azotan el país y una nación digna están en ti.

“La vida es Guerra”

Francisco Javier Garrido

Francisco Javier Garrido Ruíz