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Miedo y placer en una relación de pareja

Alessia Di Bari¿Alguna vez te ha pasado que conoces a alguien, sientes una conexión particular, te encanta y de pronto, te vuelves loco(a)? O de menos, esa es la sensación. Es decir, sientes que “intenseas” sin parar. Tienes ganas de verlo(a) todo el día, lo(a) extrañas, a ratos ni te reconoces en la(el) que eres hoy.

Si bien, cuando alguien nos encanta, esto es normal que ocurra. También hay una parte donde toda esta intensidad es una forma de correr de nuestras sensaciones. Cuando nos topamos con alguien especial –para nosotros-, no importa si llevas un día de conocerlo(a), es común que nos de miedo… miedo de todas las posibilidades que puedan ocurrir, pero también miedo a las posibilidades que no ocurran. Es decir, me da miedo que no funcione, pero a otra parte de mí, también le da miedo que –de hecho- funcione.

El miedo es directamente proporcional a lo mucho que nos gusta alguien. Piénsalo, si alguien no te mata de pasión y un poco, estás en una relación cómoda, donde el otro no te reta ni te mueve mucho que digamos… en realidad, no hay mucho que perder. En cambio, cuando alguien nos encanta ¡la sensación es muy distinta! Y la posibilidad de perder esa conexión, de que no resulte, de salir lastimados y/o de lastimar al otro nos asusta. El miedo –si lo usamos a favor- nos cuida y nos muestra algo y/o alguien que nos importa.

El problema con el miedo es cuando nos lo queremos quitar y entonces empezamos a querer controlar la situación; es ahí cuando nos sale la “novia psicópata” o el “novio psicópata” interna. Nos dan ganas de buscar a esa persona todo el día, de estar con el o con ella todo el tiempo, de querer dejar de hacer cosas para estar disponibles 100% para el otro y quizá, por qué no, nos sale el/la stalker que traemos dentro.

Se estarán preguntando qué tiene esto de malo… absolutamente NADA, siempre y cuando nos hagamos cargo de nuestras sensaciones. De hecho, todas las anteriores, junto con “pensamientos intrusivos del sujeto de deseo” son características del enamoramiento.

Todo el tema está en poner atención, en observar cómo nos sentimos y desde dónde estamos haciendo las cosas… si la intención tiene que ver más con controlar y/o evadir nuestras sensaciones, como el miedo, quizá no estamos en el mejor de los lugares. Mi invitación esta semana, si estás pasando por una sensación parecida a esta, simplemente es que te des permiso de notar desde dónde nacen tus ganas desesperadas… quizá si te das chance de vivir el miedo y las sensaciones que están ahí, también puedas disfrutar más todo lo que estás viviendo. Sentirnos conectados con alguien, compartir la sensación de “me gustas” de ida y vuelta, encontrar alguien con quien hacemos click es –para mi- una de las sensaciones más mágicas y al mismo tiempo, más terroríficas de la vida.

Si eres de mi equipo, date permiso de estar asustado(a) y de vivirlo; quién sabe, tal vez, esta vez, eso te permita quedarte y disfrutarlo…. por el tiempo que dure.

Alessia Di Bari

Alessia Di Bari