¿Qué podemos aprender de los niños?

Lic. Alicia Rábago, Maestría en Orientación Familiar e Inteligencia Emocional y Educación, Master en Psicología Infantil y Coaching Educativo.

aprender de los niños

A veces como adultos y con la velocidad de la vida que llevamos se nos olvidan cosas maravillosas, así que si tienes niños cerca no pierdas la oportunidad de aprender o recordar lo increíble que es ser niño.

Los niños nos recuerdan que hay que: 

Seguir Jugando para los niños jugar es su día, es su todo e incluso nos dicen que es la mejor manera de aprender y si lo pensamos tiene mucha lógica, los recuerdos que perduran en nuestra mente generalmente se hacen cuando hay algo lindo que recordar y jugar siempre ha sido increíble.

Ser auténticos los niños no están llenos de prejuicios, ellos demuestran lo que sienten, suelen decir lo que piensan no lo ocultan, sé que no podemos ir por el mundo diciendo lo que pensamos, pero si podemos ser fieles a los que sentimos y respetarnos.

Usar nuestra imaginación, imaginar es crear y a veces se nos olvida, nos volvemos más realistas y la realidad trae en parte dejar de creer que se pueden conseguir sueños, un niño imagina y disfruta; no dejemos de hacerlo.

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Tener ilusiones esto siempre le dará un aspecto positivo a nuestras vidas

Reírnos a carcajadas, la risa ayuda siempre, libera endorfinas, nos hace disfrutar, nos hace recordar que ese dolor de estomago por risas sin parar es un dolor agradable y necesario de vez en cuando.

Vivir el presente los niños disfrutan su presente, su momento, no están continuamente pensando en el pasado ni planeando el futuro, ellos gozan de los instantes y exprimen la vida como deberíamos hacerlo todos. No perder las ganas de disfrutar y emocionarnos.

No dejar de asombrarnos siempre hay algo nuevo que aprender, lo que pasa es que vamos tan rápido que a veces nos perdemos los detalles que forman parte importante, los niños en su afán por aprender y descubrir son curiosos, cuestionan, observan y siguen asombrándose.

Aprender a perdonar sin tanto pensamiento adulto que a veces nos nubla y puede más nuestro orgullo que nuestro cariño, los niños le dan más peso a lo importante y suelen perdonar con mucha más facilidad, sin rencores y resentimientos.

Confiar más en nosotros olvidando un poco los juicios externos, muchas veces el “qué dirán” no hace dudar de lo que pensamos y sentimos

Seguir encontrando lo mejor de las personas, tener la mente abierta sin tantos prejuicios o estereotipos que nos hace juzgar muy fácilmente

Arriesgarnos un poco, a veces el miedo nos paraliza, ya como adultos saber medir los riesgos pero nunca dejar de luchar por aquello que se quiere, defender lo que creemos y seguir llenándonos de sueños.

Saber pedir ayuda, se nos olvida que somos muchos y que podemos pedir ayuda sin que esto nos haga ver más débiles.

Todas estas cosas las vivimos cuando niños y no debemos de olvidarnos de ellas, por supuesto que crecemos pero que eso no nos haga olvidar cosas fundamentales, como perdonar, reír, ayudar, soñar, imaginar que lo único que logran es que nuestra vida se enfoque en lo importante, en estar bien y en exprimir cada momento de la vida que tenemos.

Por ahí existe una frase de Paulo Coehlo: “un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas lo que desea”

Mejor imposible así que nunca pierdas ese niño que fuiste.

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