Herminio Valdés

Cuando nacemos tenemos un temperamento determinado que con el contacto familiar y social se va moldeando, desde ese momento empezamos a relacionarnos con nuestro entorno familiar y a través de esta relación vamos reaccionando a los estímulos del contexto; como resultado de estas interrelaciones estereotipamos ciertas formas de comportamiento que son las que van conformando nuestro carácter; este proceso  continua cuando asistimos a la escuela, el contacto cotidiano con los compañeros, con los maestros, refuerza o desaprueba ciertas conductas que van modificando nuestra forma de comportarnos y es así como se va estructurando nuestra personalidad.

Herminio Valdés

Finalmente en la etapa adulta al relacionamos con nuestros compañeros si hacemos una carrera universitaria, con nuestra pareja, con nuestros amigos y las personas con las que trabajamos, las interrelaciones siguen siendo parte importante de la conformación de nuestro carácter, dado que a través de estas nos co-construimos; lo que somos de adultos lo hemos estructurado a través de  las relaciones con nuestro entorno.

En esta etapa adulta, es ya evidente para nosotros, nuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo que hemos conformado un carácter; tenemos una forma muy específica de cómo actuar y relacionarnos con el mundo; podríamos decir que ya somos seres socialmente estructurados con un carácter y una formación específica totalmente definida y es de acuerdo a esta estructura de carácter con la que nos enfrentamos al mundo.

Nos integramos a una sociedad en la que para triunfar en una profesión o algún otro contexto de trabajo tenemos que demostrar que somos aptos para realizarlo, que tenemos una personalidad y una preparación que nos permite desarrollar las labores que se nos encomienden con efectividad y aunque realmente estamos preparados al integrarnos al contexto de trabajo estamos rodeados de personas muchas de las cuales, la cultura en la que vivimos nos hace ver como nuestra competencia a tal grado que llegamos a sentirlos como una amenaza para nuestra identidad; y en vez de establecer una relación de apoyo y cercanía, establecemos una relación de rivalidad con los que nos rodean, a sentirnos temerosos de ellos lo que nos lleva a juzgarlos y descalificarlos

La respuesta a esta supuesta amenaza nos lleva a establecer inconscientemente un cerco de defensa que nos lleva a sentirnos como seres independientes y aislados estableciendo como defensa la premisa de que tenemos la prioridad, primero yo y después los demás ya que reconocer que yo no solo soy yo implica una pérdida de control y de seguridad y así es como socialmente vivimos, en este paradigma individualista que nos hace sentirnos seguro, en control de no ser visto, porque finalmente eso es lo que hemos aprendido en esta cultura en la que vivimos, deformando esa individualidad que hemos co construido en un atributo que en vez de unirme me separa de los que me rodean y aunque no somos conscientes, esta actitud nos impide estar en contacto con muchas facetas de nuestra personalidad

Quien soy, que hago, como me comporto, como es mi físico, mis vulnerabilidades; que me define, en que forma puedo encontrar respuesta a estos cuestionamientos; solo aceptando que soy un producto que emerge de establecer relación con los otros, cualquier realidad que yo pueda tener de mí, esta generada a través de la visión que los otros tienen; no podemos concebir al ser humano solo en aislamiento, tenemos que estar en relación con el mundo que nos rodean, compartimos con ellos todo tipo de interacciones, que pueden ser cordiales y afectuosas o conflictivas, beligerantes, puedo ser semejante o diferente; todo esto es determinante para conformar nuestra personalidad; las emociones, los sentimientos son producto de nuestras interrelaciones.

Sin embargo, estamos anclados en reforzar nuestro individualismo y es determinante para cambiar nuestra sociedad dejarnos acompañar por el miedo injustificado  a la pérdida de nuestra personalidad, aprender a sobrellevar el temor a esta perdida de control, soslayar este distanciamiento social que merma nuestra creatividad, nuestro crecimiento; es determinante modificar estas conductas producto de nuestra cultura, quiero invitarlos a que orientemos los planteamientos teóricos hacia el entendimiento; que aprendamos a vencer estos obstáculos generando una comprensión empática, superando nuestra tendencia a juzgar, a descalificar a los que nos rodean, ser capaces de escuchar comprensivamente y compartir nuesta visión y nuestros sentimientos

Sería un gran logro el que pudiéramos decir: a mí no me afecta lo que opines por qué eso me hace reflexionar, vinculándome a través de mis sentimientos, siendo vulnerable mostrándome, así es como el vínculo social adquiere una relevancia central, así es como nos co-construimos y vivimos en una constante transformación, así es como realmente podemos seguir moldeando y asumir nuestra individualidad, siendo empáticos, siendo capaces de escuchar comprensivamnete, evitando la descalificación, siendo capaces de percibir el mundo interior de otros que esta integrado por significados personales como si fuera el propio.

Esta comprensión empática nos permitirá, a través de nuestra comunicación asertiva, mejorar nuestras relaciones con los demás pudiendo tener la capacidad de atender a lo que el otro dice, comprendiendo cómo se siente y apreciando el verdadero significado de su mensaje, de esta manera,  soy capaz de romper mi aislamiento y mi realidad está en movimiento en función de las interrelaciones que establezco, me convierto en un ser vivo, flexible parte integral del entorno social y laboral en el que me desenvuelvo; así es como podremos ir conformando una sociedad que busque objetivos comunes y deje de vivir en la competencia, en la rivalidad para trabajar en equipo con fines realmente comunes en una sociedad vinculada

Herminio Valdés

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