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Trastorno de personalidad antisocial

Elena conoció a Octavio en el gimnasio. Él era empresario  y le llevaba quince años de edad. Ella era soltera, él estaba casado y tenía cuatro hijos, pero eso no pareció importarle mucho a Elena. Ella estaba enamorada y decía que eran almas gemelas. En tan solo dos meses de conocerlo, se  había vendido la idea de que el universo los había reunido porque merecían estar juntos. La atracción y la pasión era muy intensa y  que él pronto decidió dejar  a su familia para irse a vivir con ella.

Denise Ramos Murrieta

Elena pensó que era afortunada. Se sentía especial porque Octavio había dejado todo por ella. Y al principio sí lo fue. Tuvieron una excelente luna de miel. Se pasearon por varios países disfrutando de su nueva relación.

En cuanto volvieron a la ciudad, todo cambió. Ella dejó de sentir que era prioridad en su vida. Él se iba a su trabajo y de su trabajo se iba  a reuniones con amigos. Llegaba tarde y no le ponía atención. Elena le preguntaba por qué ya casi no pasaba tiempo con ella y él se enojaba y le decía que era chantajista y manipuladora.  Elena le dijo que estaba  embarazada y él se mostró molesto. La insultó y le dijo que era una inconsciente porque se había embarazado y ahora por culpa de ella,  no iban a poder disfrutar de su vida de pareja, ya que  vendría un bebé a entrometerse en su relación. Él se había salido de su hogar anterior y no se preocupaba por visitar a sus cuatro hijos ni por mandarles dinero. La ex esposa tuvo que contratar a un abogado para exigirle la manutención de sus hijos.

Elena se había enamorado de  un sociópata. Un sociópata es alguien que no es capaz de sentir empatía. No siente remordimiento ni culpa cuando lastima a los demás. Son personas que quebrantan las leyes fácilmente. Son irresponsables.  Solamente les importa disfrutar y vivir bien ellos y no se preocupan por el bienestar de los demás. Cosifican a los demás. Para ellos las personas son desechables. Solamente tratan bien a la gente mientras  les sirven para obtener algún deseo, y cuando ya no cumplen con esa función, se deslindan fácilmente sin  sentir absolutamente nada de simpatía por los demás.

Elena se dio cuenta que los conflictos con su marido estaban escalando. Pronto iniciaron los jalones y empujones. Ella estaba embarazada y no podía seguir ahí, esperando a que volviera a ser el señor agradable que había conocido en el gimnasio.

Elena se salió de esa relación a tiempo, pero muchas mujeres persisten en este tipo de relaciones con personas con algún trastorno de personalidad, esperando o deseando que mágicamente cambien. Es muy difícil que una persona con este tipo de conductas cambie, si tú estás en una relación así, sal de ahí antes de que esa relación acabe contigo.

Denise Ramos Murrieta

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