Y volvieron a clases…

Alicia Rábago

Se menciona que más de 25 millones de niños y adolescentes de preescolar, primaria y secundaria volvieron a clases después de 17 meses de confinamiento, un regreso a clases nuevamente diferente, un regreso importante, un regreso esperado, pero con incertidumbre y con muchas variables a tomar en cuenta.

Alicia Rábago

Durante más de una semana la pregunta más escuchada o leída era ¿tú los vas a mandar?, una pregunta, que sin duda para muchos padres era una pregunta difícil de responder y para otros era muy clara la respuesta, pero aquí el problema no es como hayan vuelto a clases, si presencial, si en línea o híbrido, el problema real fue como lo afrontamos, lo que opinamos y lo más delicado no darnos cuenta ni ¿Por qué lo opinamos?, a veces, olvidamos que las circunstancias de cada familia son diferentes, que la situación por la que atraviesan es distinta a las de los demás y que cada quien vive, siente y piensa de manera particular, sorprendentemente lo más triste era escuchar o leer afirmaciones que parecían irrefutables, personas dando su punto de vista desde su circunstancia pero olvidando que no son las misma que las de los demás, y aquí es donde me detuve,  en un momento en donde la palabra tolerancia es muy escuchada pero sin duda poco practicada, ha sido complicado este comienzo, porque muchos padres de familia han tenido que tomar decisiones tomando en cuenta muchas variables, seguramente ha sido difícil para muchos de ellos y lo pensaron demasiado pero tampoco tenían muchas opciones. Creo que todos tenemos claro que es necesario que los niños regresen a su vida cotidiana, que necesitan regresar a una rutina que les hace bien, que no pueden seguir sin socializar, pero también hay temor porque los contagios no han parado y quizá estamos en una temporada en donde más contagios hay.

Por eso creo que lo que más hay que trabajar es el respeto y la tolerancia, respetar lo que cada familia cree que es conveniente según lo que estén atravesando, sin estar juzgando, sin creer que solo lo que nosotros hacemos es lo correcto, queremos enseñar a nuestros hijos a ser empáticos, tolerantes y respetuosos pero a veces como adultos no los somos, si tan solo nos detuviéramos a pensar lo que cada quien puede estar viviendo, que a veces las circunstancias nos llevan a tomar decisiones incluso cuando no nos gusten, quizá porque lo necesitamos, quizá por que no hay otra opción, quizá porque creemos que es lo correcto, pero cada quien lo hace desde su lugar, creo que debemos aprender a mirar desde otras perspectivas, porque el respeto, la tolerancia y la empatía se enseñan con el ejemplo, no solo hablando sobre ello.

Necesitamos más que nunca aprenderlo nosotros para poder enseñarlo, al ser seres sociales no podemos ser tan egoístas, debemos o por lo menos intentemos tratar de comprender a los demás, hoy las redes sociales, tanta información, tanta presión, a veces nos hacen sentir que no estamos haciendo lo correcto o nos confunden, necesitamos volver a lo básico, escuchar nuestro sentido común e intuición, los niños suelen hacerlo, ellos son mucho más empáticos y compasivos que los adultos pero debemos seguir trabajándolo para no perderlo.

Y si volvieron a clases…así que hagamos que esta vuelta sea mejor que nunca.

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