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Pamela Jean

3 trucos para convertirte en la persona más segura del mundo

Proyectarte como una persona segura de sí misma es un recurso indispensable para ganarte la confianza de los demás, para que la gente te escuche con atención, para que hagan lo que pides y logres influir en ellos, para negociar eficientemente, para vender y venderte, para encontrar trabajo, ¡incluso para encontrar pareja!

 

Pero, ¿cómo hacer para que los demás nos perciban como personas seguras y determinadas? ¿Qué factores de mi comunicación influirán en dicha percepción?

 

Toma en cuenta estas ideas que ayudan para lograrlo en tu próxima cita y causar una gran impresión:

 

  1. Visualiza: Un dato curioso muy interesante es que nuestro cerebro no es capaz de distinguir entre aquello que imaginamos y la realidad. Prueba de ello es que cuando dormimos y soñamos, creemos que todo lo que estamos viviendo es real, incluso somos capaces de ver, escuchar, percibir olores y sensaciones, sentir emociones. Y nos damos cuenta que se trataba de un sueño hasta que nos despertamos y presenciamos una nueva realidad.

¿Quieres otra prueba? Haz la siguiente visualización: cierra los ojos e imagina que vas a la cocina, abre el refrigerador, ¿sientes el frío? Busca un limón, tómalo con tu mano derecha, observa su color, percibe su temperatura y textura, su tamaño. Ahora toma con la izquierda un cuchillo y parte el limón. ¿Tiene huesitos o no? Llévalo a tu boca y deja caer unas gotitas en tu lengua, ¿A qué sabe? ¿Es ácido, algo dulce o completamente amargo? ¿Te gusta?

Ahora nota la salivación que, como respuesta, provocó tu boca. No hay que concentrarse demasiado para darse cuenta que produjiste la misma respuesta física que si en realidad hubieras exprimido el limón sobre tu lengua, ¡y el limón era sólo un engaño! ¿Te fijas?

Aprovechando este maravilloso descubrimiento, ¿qué te parece si le contamos a nuestra mente una que otra mentirita para nuestro propio beneficio? Si tú no le dices, yo no le digo, ¡shhhht!

Déjame explicarte cómo hacerlo. La próxima vez que vayas a tener una cita, reunión o presentación que te tenga nervioso y te haga sentir inseguro, recuerda que es la incertidumbre la que desata nuestros nervios y estrés. Por ello y gracias a lo que ahora sabemos, engañaremos a nuestra mente haciéndole pensar que esta situación nueva y desconocida, no es ni nueva ni desconocida para nosotros, que ya la hemos vivido anteriormente obteniendo resultados positivos y maravillosos. ¿Cómo? ¡A través de la visualización!

Ejercicio: Una noche o unas horas antes, siéntate cómodamente y cierra los ojos. Ahora imagina que te despiertas y te preparas para tu cita. ¿Qué ropa eliges? ¿Cómo te peinas? ¡Te ves espectacular frente al espejo! Sales de tu casa. Llegas a tu cita puntual, sin prisas, todo está saliendo perfecto. Entras al lugar, ¿cómo es?, ¿quién te recibe? Te sientes cómodo y en dominio absoluto de la situación. Ahora imagina que tu cita ocurre. ¿Qué dices y cómo lo dices? Visualízate asertivo, audaz, inteligente y seguro de ti mismo. Imagina la respuesta positiva de tu interlocutor, el resultado ideal. Sal de tu cita, ve al baño, mírate al espejo y sonríete a ti mismo por los excelentes resultados. Eres tu mejor aliado. ¡Listo, buen trabajo!

 

“Pero Pam, ¿de qué sirve este engaño si yo sé que es mentira?”

¡No importa! Fíjate. Al día siguiente, cuando te prepares para la situación real, tu mente pensará que ya la ha vivido anteriormente obteniendo resultados extraordinarios (gracias a la visualización). Por ende, le resultará más fácil y se sentirá más cómoda repitiendo comportamientos y conductas positivas que cree que ya conoce y, así, encaminarte a obtener dichos resultados de una forma más fluida y natural. Como consecuencia, un gran porcentaje de incertidumbre desaparecerá y la seguridad inundará tu cuerpo, tu mente y tus emociones.

 

  1. Ajusta tu lenguaje corporal:

Estudios recientes realizados por especialistas y psicólogos, como Amy Cuddy en la Universidad de Harvard, demostraron que basta ajustar nuestro cuerpo durante un par de minutos, recreando una postura de triunfo y seguridad, para que nuestro cerebro piense que en realidad nos sentimos así y que lo que estamos viviendo es muy positivo. Como consecuencia, automáticamente ajustará nuestra respuesta bioquímica (reduciendo nuestros niveles de cortisol y aumentando los de testosterona), ocasionando que acabemos por sentirnos verdaderamente seguros y triunfantes. Una postura de triunfo y seguridad que puedes implementar durante 2 o 3 minutos para lograr estos resultados, es la siguiente:

-Párate con las piernas firmes y ligeramente abiertas, bien erguido, levanta tus brazos hacia arriba con los puños cerrados como si hubieras ganado una carrera, levanta tu mirada al cielo y sonríe con cada músculo de tu cara. (Si puedes hacerlo bajo el sol, será aún más efectivo ya que la luz solar nos estimula ayudándonos a producir endorfinas, la hormonas de la felicidad).

 

 

  1. Cuida lo que te dices a ti mismo:

Vuélvete consciente de lo que te dices a ti mismo acerca de lo que vives. Las situaciones son, ni buenas ni malas, solamente son. Los que le atribuimos un juicio de valor somos nosotros. Con base en nuestras creencias, le damos un significado positivo o negativo a lo que vivimos, y entonces sufrimos, nos preocupamos, nos avergonzamos o nos sentimos alegres y agradecidos con respecto a una situación determinada. De esto habla, también, de manera profunda y clara, Rosa Argentina Rivas Lacayo en su libro: Saber Pensar. ¡Así que cuidado! Si la gente te voltea a ver y tú te dices: “seguramente es porque vengo mal vestido”, si alguien bosteza y tú te dices: “ya lo aburrí con mi conversación”, si alguien a la distancia se ríe y tú te dices: “se está riendo de mí”, si te equivocas y te dices a ti mismo: “van a pensar que soy tonto”, y un sin fin de etécteras; automáticamente tu cuerpo lo dará por hecho, tu cerebro se comprará la idea y producirá toneladas de cortisol (la hormona del estrés) en tu cuerpo, para que tus deseos se vuelvan realidad y acabes por sentirte estresado e inseguro. Y, adivina qué, justo eso es lo que proyectarás. Para evitarlo, mantente alerta de tus pensamientos y cuando detectes esas ideas negativas, inmediatamente y de forma consciente, cámbialas por una positiva: “seguramente me voltean a ver porque tengo una gran presencia”, “seguramente bosteza porque está cansado, sin embargo le interesa tanto lo que digo, que aquí sigue poniendo toda la atención”, “cualquiera podría equivocarse, voy a demostrarles lo hábil que soy para solucionar problemas”, etc.

 

En pocas palabras, para proyectarte seguro no tienes que sentirte seguro desde el principio. Empieza por actuarlo, por hacerle creer esa idea a tu mente, haz cosas de “gente segura”, actúa como tal, y muy pronto notarás cómo cruzas la delgada línea entre la verdad y la mentira, convirtiéndote en la persona más segura de sí misma que existe.

 

Créeme, a mí así me pasó…

Pamela Jean Zetina