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Lo que no sabías de ser hombre

fabio_valdesSer hombre ha sido una contradicción constante, confusa y en la cual, se nos ha quitado el permiso a quejarnos siquiera de lo que “ser hombre” nos cuesta. Muchas veces, yo fui la burla por haber sido muy lento y no tocar a una chica con la que dormí, otras por no besarla -o incluso- por hablar de cómo me sentía; todo esto, al parecer, me quitaba puntos de hombría e incluso en algunas ocasiones, me provocaba quedar atorado en la zona de amigos.

Poco a poco tuve que aprender a ver las indirectas, observar cuándo una mujer quería que la besara o incluso, empezar a dejar de salir con esas mujeres que me veían débil por hablar de lo que sentía. Muchos años fui el hazme reír de mis amigos y amigas porque no sabía cómo ligar, en muchas fiestas acabé durmiendo solo, mientras la chica que me gustaba tenia sexo con otro hombre en la cama de al lado. Decían que me faltaba ser más lanzado, que si no lo hacía entonces nunca podría tener relaciones sexuales. Ahora, lo más interesante, es que todas estas cosas podrían pensar las saqué de mi grupo de amigos, cuando en realidad, las que me dijeron todo esto fueron las mismas mujeres.

Aprender a “ligar” fue una constante equivocación, bañada de rechazo, burla e incluso frases como “no creo que puedas conmigo” o “te falta ser más hombre”.

No por nada me puse a estudiar mucho lo que “ser hombre” significa en esta sociedad moderna y curiosamente, he notado que hay un montón de reglas estúpidas que los hombres vivimos todos los días y que –a lo largo de los años- se contraponen. Socialmente, los hombres tenemos que ser fuertes, proveedores, ambiciosos, competitivos y buscar la forma de sacar provecho de las situaciones.

Emocionalmente, tenemos que estar enojados o serios; no demostrar tristeza, miedo o cualquier cosa que nos haga sentir débiles. Necesitamos ser tigres en la cama, saber satisfacer a una mujer y saber qué quiere.

También, sólo podemos vestirnos de cierta forma, actuar “masculinamente”, decir que sí al sexo –aunque no tengamos ganas-, proteger a nuestra familia, ir a la guerra, entre otras…

No conforme con lo anterior, cuando tenemos pareja, estamos contantemente sintiendo que no estamos haciendo algo bien; ya que, cuando ella siente miedo, tristeza o preocupación, pareciera que nos cablean para hacernos cargo de nuestra pareja y al mismo tiempo no poder equivocarnos.

Ser hombre ha sido confuso porque por un lado, muchos años busqué ser un hombre “diferente” y lo único que obtuve fueron un montón de rechazos y sufrimiento. Cuando empecé a cambiar y acepté que parte de ser hombre era lanzarme, poco a poco empecé a ser más aventado y comencé a besar a las chicas que me gustaban, acercarme a ellas para ver si me aceptaban; asumí que ellas querían estar conmigo y tomarlas por la cintura para acercar mi cara a la de ellas. ¿Lo curioso? Todo esto empezó a funcionar, al fin lograba ser el hombre en la cama, mientras ese “otro” era el que dormía en el cuarto de al lado.

Últimamente he estado leyendo estas entradas de #MiPrimerAbuso y parece que mi corazón esta a punto de dividirse en dos. Por un lado, veo las historias desgarradoras de algunas personas que sin deberla o tenerla, vivieron situaciones que no debieron –nunca- llegar a tanto y por el otro, me duele terriblemente que ahora tengo una razón más para avergonzarme por ser hombre. Me quedé pensando cuántas veces las mujeres de mi vida se sintieron abusadas por mí y que quizás en algunas ocasiones, pude haber hecho algo diferente y sin embargo no pude. La sociedad misma me empujaba a ser así. Me duele ver que por ser hombre tengo que sentirme avergonzado y me duele más, ver o sentir, que ni siquiera puedo quejarme o decir nada al respecto.

Resulta que hoy todas esas ocasiones que yo viví como rechazo porque “hice algo mal” (otra creencia que existe ahí: siendo hombre, si no le gustaste a la mujer, fue porque hiciste algo mal) Ahora, no sólo debo de sentirme como chinche por eso, sino que además debo de sentirme avergonzado por haber abusado de mi poder de hombre.

No dejo de pensar que puede haber una forma mejor, pero para eso necesitamos dejar de atacarnos los unos a los otros y notar que en esta guerra de géneros, todos salimos perdiendo. Por lo que es importante reconocer al otro y empezar a hacer cosas distintas.

Algunas cosas que te recomiendo para que empieces a ver a los hombres de forma distinta son:

¿Tú como vives el ser hombre?

¿Te habías dado cuenta de cuantas exigencias tenemos sin siquiera verlo?

¿Te sirve de algo ver cómo vivimos los hombres?

¿Cómo podríamos vivir todo este proceso de forma diferente?

Fabio Valdés Farrugia