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Dermatitis atópica, ¿la mente enferma al cuerpo?

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica recurrente de la piel, también conocida como eccema. Se considera que la padecen cerca del 10.7% de los niños y 7.2% de los adultos en Estados Unidos. Su inicio es característico durante la infancia más temprana, y llega a tener impacto en todo el núcleo familiar. Es una enfermedad inflamatoria que forma placas en las zonas de dobleces de la piel, con descamación y comezón intensas y que frecuentemente coexisten con trastornos del sueño. Cuenta con una gran variedad de presentaciones, según su extensión e intensidad en el organismo. Los expertos coinciden en que existe una relación compleja entre un sistema inmune hiperactivo, una barrera dérmica disfuncional y factores ambientales, lo cual puede impulsar el desarrollo de la dermatitis atópica.

Edilberto Peña de León

A continuación, vamos a puntualizar algunos enunciados relevantes en cuanto a la dermatitis atópica, sus causas y la afectación en la calidad de vida de los pacientes y sus familias:

  • Tenemos bien mentalizadas una buena cantidad de patologías que ya conocemos como relacionadas a estresores del medio ambiente. Probablemente la cefalea migrañosa, la hipertensión arterial reactiva y el síndrome de intestino irritable, sean mas reconocidos y estemos más acostumbrados a pensar que si estamos nerviosos y preocupados por situaciones de la vida cotidiana, los síntomas serán mayores. Dentro de este grupo de patologías deberíamos de incluir a la dermatitis atópica.
  • En edad pediátrica está perfectamente demostrado que, a mayor edad, menor calidad de sueño y menores disfrute en actividades, se empeoran los síntomas de la dermatitis atópica.
  • La relación entre estresores que facilitan los síntomas de la dermatitis atópica y lo molestos que pueden ser los síntomas en la calidad de vida es bidireccional. La comezón, rascado, insomnio, sangrado, restricciones dietéticas, limitaciones en ropa, actividades y deportes afectan y son afectadas por la dermatitis atópica. Solamente las secuelas de parálisis cerebral son más incapacitantes que la dermatitis atópica en la infancia.
  • En adolescentes y adultos portadores de esta enfermedad, más de un tercio se ven limitados en afeitarse y maquillarse, con lo cual, 25% de ellos ven impactada su vida social, labora y de pareja. Incluso en las escalas de calidad de vida, solamente la depresión afecta más a los parámetros de salud mental que la dermatitis atópica en adultos, aumentando en 3.57 veces el riesgo de suicidio en estos pacientes comparados a la población en general.
  • No solamente se altera la vida de los pacientes. El 30% de las familias de estos individuos se ven afectadas por toda esta variedad de síntomas de forma tan significativa que dejan de funcionar como una familia común de su sociedad. Una afectación muy similar a la una enfermedad dermatológica considerada como más catastrófica como la psoriasis.

Por lo tanto, que nos sirva hablar de la dermatitis atópica, para recordar que hay una serie de patologías crónicas que pueden verse incrementadas en su presentación por los problemas de nuestra vida, siendo parte básica de su tratamiento el mejorar en los índices de salud mental.

Dr. Edilberto Peña de León

Edilberto Peña