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Somos seres más emocionales que racionales

Parado frente a la tina de agua con hielo respiro, me centro en el momento presente, cierro los ojos y respiro lentamente esperando que mi cuerpo esté listo para entrar, doy un paso, entro en la tina y en un solo movimiento me siento dejando que todo mi cuerpo se exponga a aguas congeladas, siento como mi respiración se entrecorta un poco y solo me concentro en inhalar y exhalar lento, es realmente difícil, mis brazos y piernas duelen, REALMENTE DUELEN pensé que sería más fácil... en la siguiente exhalación dejo que mi cabeza y sus opiniones se vayan a caminar por el bosque frente a mi y lentamente logro entregarme al dolor, a la incomodidad y al frío. Después de unas cuantas exhalaciones logro conectar con el disfrute de estar en el momento presente dejando que mi cuerpo haga lo que sabe hacer y no pelear con frío solo entregándome a lo que sea que pase.

Después de toda una mañana de enterarme de todos los beneficios del método de Wim Hof (es tu momento de ir a google y averiguar por qué hice esta locura) me pregunto por qué todas las personas que conozco que ya han tomado este curso no me lo habían mencionado, pienso que quizá sea que quieren guardar celosos el secreto o quizá solo sienten vergüenza de estar en algo que parece una secta de hielo, es cuando noto la determinación de Juan Pablo de repetir lo importante que es hacer el método y seguirlo diario para ver sus beneficios... En ese momento recuerdo que todos los que me dijeron lo bueno que era el método también me dijeron que lo habían dejado.

Es momento de hacer algo que me cuesta trabajo (igual que a todo el mundo) y volteo a ver a mi paciente que me acompaña en el curso, lo veo feliz, pleno, sonriendo y sé que en más de un sentido lo que hemos construido en el consultorio forma parte importante de esa sonrisa. Suspiro y me reconozco al ver que lo que aprenden conmigo se lo quedan por años. Como siempre mi parte autoexigente decide sacar lo mejor de mí y mostrarme lo que falta... me muestra de manera ruda, como el agua helada, todas esas cosas que aún no he descubierto la forma para acompañar a mis pacientes a que continúen ejecutando.

Mi cabeza confundida por todo el aprendizaje, me acompaña en el camino de regreso, toda la tarde y los días posteriores. Una idea de Wim Hof ronda por mi cabeza "si siempre estamos cómodos no veremos nuestro máximo potencial" ya se que no estoy diciendo nada nuevo... Y ese justo es mi punto hoy: estamos llenos de información, sabemos miles de cosas que nos hacen bien y aun así la gran mayoría seguimos nadando con nuestros problemas cotidianos.

¿Qué valor tiene la información sin ejecución? ¿De qué sirve crear teorías si no las llevas a la práctica? ¿Llegaré a cumplir mis metas viendo videos de youtube sobre lo importante que es mandar a la chingada el miedo y solo actuar? Quizá tu seas una de las pocas personas que con solo saber, actúa o que puede exponerse al dolor y después de eso seguir avanzando, quizá tu puedas ponerle pausa al miedo y actuar, ignorándolo. Si eres uno de estos afortunados puedes dejar de leer aquí y esperar mi siguiente columna, pero sí igual que yo no puedes hacer nada de eso esta columna es para ti...

Para la gran mayoría de nosotros el miedo no se va, puedes estudiar 3 doctorados y tener todo el conocimiento y aun así al dar ese paso que mueres por dar seguirá haciéndote sentir pasos en la azotea, puedes entender que el dolor es parte del desamor y que para encontrar el amor que quieres, tu corazón va a llegar bastante pateado, es muy probable que aun sabiendo eso y muchas cosas no las lleves a la práctica la pregunta es: ¿por que chingaos?

La respuesta es sencilla, somos seres mucho más emocionales que racionales y mientras no aprendas a rendirte a eso, vas a pasar una vida buscando reglas para actuar o culpables para señalar y decir por eso yo no puedo... ¿cómo hago para que mis emociones jueguen a mi favor y no en mi contra? Pregunta ambiciosa para una columna pero puedo darte el primer paso.

La respuesta es odiosamente sencilla y complicada, haciendo gimnasio emocional, aprendiendo a hacer lo que hicimos todos en la tina de hielo entregarte al evento y las emociones sensaciones que este desata. Mi tarea para ti es sencilla: comienza con pequeñas exposiciones, cosas que sabes que te van a hacer sentir eso que no manejan del todo, quizá tener novio hoy no sea para ti, pero puede salir a ver que te gusta de un hombre, puede ser que estudiar un carrera sea una meta lejana pero hoy puedes tomar un diplomado en línea, quizá comenzar a gritar lo que sabes que puede ayudar a la gente sea un paso grande pero puedes hacer una columna invitándolos a que te acompañen a ser valiente y construir contigo un mundo mejor.

Recuerda que comenzar a dar pasos hacia algo nuevo es algo difícil y es bueno que te lo reconozcas. Sí, es probable que tu cabeza te diga que son mamadas y deberías de estar haciendo más, dale las gracias por participar siente lo incómodo y sigue reconociendo y dando pasitos. Espero que esta columna te haya gustado y sobretodo te sea útil, si necesitas algo de ayuda extra no dudes en buscarme en evolución terapéutica y pedir una cita o ir con tu profesional de la salud de cabecera.

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Amilcar Valdes Farrugia